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Cultura - Representación de los Reyes

La representación de los Reyes Magos  es una tradición que se viene representando desde tiempo inmemorial y que se caracteriza por representarse únicamente cada diez años. Esta hermosa tradición, que antes existía en otros muchos pueblos, se conserva admirablemente en Villamuñío, dónde más de veinte personas ensayan durante varios meses antes para que la obra salga perfecta. Que se sepa no se ha dejado de representar nunca, ni siquiera en los duros tiempos de la guerra.

Puedes descargarte la obra de los reyes en formato Word 2000  ó en formato sólo texto.
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LOS REYES

Auto sacramental que representan los vecinos de Villamuñío en Navidad, tiene como argumento la adoración de los Reyes Magos.

El texto que aquí se transcribe está basado en la representación del año 1998.

 

 

1.- SERMÓN DE LOS REYES

Respetable público, tengan la bondad de prestar atención y guardar silencio, pues, vamos a dar principio a la escena de la Adoración de los Santos Reyes. Hagan el favor, también, de disculpar las faltas que puedan observar en el transcurso de la representación, puesto que son completamente ajenas a nuestra voluntad.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN.

Venerable sacerdote, ilustres autoridades, muy queridos y estimados oyentes.

En aquellos tiempos habían en la Arabia tres ilustres personajes, eran filósofos, es decir, amigos de la sabiduría y la ciencia y por lo tanto, eran conocedores de muchas cosas naturales, y como eran reyes de la Arabia, allá les dieron el nombre de magos. Sus nombres propios eran, Melchor, Gaspar y Baltasar.

Por aquellos días coincidiendo con el nacimiento del Niño Jesús, apareció en el oriente un astro luminoso, una estrella reluciente, la siguieron y les encaminó a Jerusalén. Al entrar en la ciudad, encontraron unos niños entretenidos en sus juegos infantiles y les preguntaron por el palacio del nuevo Rey. Los niños no conociendo más rey que Herodes, obedientes, les enseñaron su palacio. Preguntaron allí por el nuevo Rey de los Judíos y Herodes enfurecido y celoso les respondió que no había mas Rey de los Judíos que él. Como los magos insistieran mandó llamar a los sabios y doctores para saberlo con más certeza, y le contestaron, que en Belén de Judá estaba profetizado que había de nacer el Mesías. Herodes dijo entonces: id y adorarle y después venid a mí, que quiero yo informarme de ese Rey–Niño, para ir también a adorarle.

Los Magos se retiraron de la presencia de Herodes, adivinando los propósitos que se cernían sobre la mente del malvado rey. No habían caminado apenas, cuando de nuevo se les volvió a aparecer la estrella que venían siguiendo, yéndose a posar donde estaba el Niño-Dios. Se apearon de sus dromedarios y penetrando en el establo, vieron al Niño entre los brazos de María, que era una joven, bella y hermosísima. También vieron al Niño envuelto en unos pobres pero limpísimos pañales. Postrados ante Él, le adoraron, ofreciéndole oro, incienso y mirra.

Como en sueños fueron avisados por un ángel de que no volvieran por donde estaba Herodes, se marcharon por diversos caminos.

Luego se apareció de nuevo el ángel a San José revelándole los propósitos que tenía proyectado el párrido Herodes, y aquel tomando al Niño y a su Madre, huyó a Egipto.

Herodes al ver que los Magos se habían burlado de él, ordenó a sus soldados que degollasen, en Belén y toda su comarca, a todos los niños menores de dos años, por estar comprendido en esta edad el Niño Jesús, causando una gran carnicería, pues llegaron a catorce mil los niños sacrificados, sin tener lástima de aquellos llantos y alaridos que las madres daban, llorando por la muerte de sus propios hijos.

Sigamos, pues, el ejemplo de los tres reyes, que, abandonando sus hogares, su patria y todas sus haciendas, emprendieron el penoso camino, sólo por adorar al Dios de todo lo creado. Nosotros, amados oyentes, no necesitamos sacrificarnos tanto, para tener contento al Niño-Dios, basta solamente con tener el corazón limpio de toda culpa y gran deseo de cumplir como verdaderos cristianos.

Y vosotras, madres que me escucháis, procurad librar a vuestros hijos de tantos Herodes que con sus feas costumbres corrompen el corazón de esos inocentes y pueden causarles la muerte del alma, que es más triste que la del cuerpo.

Dios quiera, que con estos actos que hoy representamos no ofendamos al Rey de los Cielos y Tierra, y nos dé a todos su santa bendición desde el Cielo. Amén.

 

2.- AUTO DE LOS REYES

ACTO PRIMERO

EMPIEZA EL PAJE DEL REY MELCHOR DICIENDO:

PAJE: Ay Dios mío¡ Qué luz tan admirable y maravillosa¡ Señores¡ dejad corriendo vuestros asientos¡ Salid y ved, una cosa misteriosa y asombrosa, un prodigio, una luz que arrebata las potencias de un hombre observador, un … un no sé qué.

MELCHOR: Pues ¿qué hay que tanto os llena de admiración y asombro? Pues ¿qué acaso algún enemigo nos cerca o acomete?.

PAJE: Nada de enemigos, antes al contrario, parece que el cielo se quiere juntar con la tierra, el Omnipotente nos manifiesta ahora mismo su poder, su sabiduría y su gloria, y para desengañaros, salid y ved.

MELCHOR: Sabed compañeros que se nos ha aparecido al frente de nuestros palacios una estrella que sin duda parece hecha por milagro. Venid, pues, Príncipes Magos¡, venid Reyes compañeros¡ Venid y veréis que astro, de cuya belleza extraña yo me hallo enajenado.

GASPAR: Esa estrella tan luciente
como un astro de milagro
indicio es que ha nacido
el Rey de las gentes esperado,
porque el profeta Balán
lo tenía profetizado,
que al ver una estrella en el aire
sería indicio muy claro
de haber nacido el Mesías
de las gentes esperado.

 

BALTASAR: Pues si es así, justo es ir
por los pueblos a buscarlo.

MELCHOR: Tomad vuestros dromedarios
 por si acaso está largo,
que siguiendo esta estrella
hemos de llegar a hallarlo.

GASPAR: Llevadle para ofrecerle
dones muy proporcionados,
como a Dios llevarle incienso,
oro como al Rey del Cielo
y mirra, como al mortal
que muestra ser capturado.

BALTASAR: Vamos pues príncipes magos.
Vamos reyes compañeros.
Siguiendo esta estrella.
No hay porqué tener miedo.

 

MARCHA DE LOS REYES Y PAJES (Marchando y cantando):

Ya tres Reyes árabes emprenden
una marcha alegres y contentos
deseando por ver el momento
de a quién buscan llegar a encontrar.
 
Más antes de salir comprender
que el camino será trabajoso
y no sienten dejar su reposo
por amor a quién van a adorar.
 
Pecador, tú que buscas consuelos
y falaces placeres mundanos
mira bien a los tres Reyes Magos
del Oriente, que lección te dan.
 
Van en busca del Rey de los Cielos
del Eterno Hijo de Dios Padre,
que ha nacido de una Virgen Madre,
¡oh prodigio¡ digno de admirar.
 
El lugar donde se halla se ignora
pero admiran el poder divino
que marcándoles va su camino
con un astro de bello arrebol.
 
Ya la estrella de nuevo pretende
al guiarles con su luz brillante,
caminando de frente y constante
desde el alba hasta ya puesto el sol.
 
Por las noches su curso suspende
indicando descanso y quietud,
y les guía con su hermosa luz
a que vean sus tiendas fijar.
 
Esa estrella grande y misteriosa,
que les guía su marcha triunfal
a quien ellos contemplan atentos
y animosos siguiéndola van.
 
Es la estrella del gran Patriarca,
de Isaías hijo y nieto de Abrahám,
 
que anunciado muchos siglos hace
por el sabio e inspirado Balán (bis)

 

PROCESIÓN DE LOS REYES A CABALLO, cantan los pajes y contestan las vírgenes (La Virgen María y Santa Ana).

PAJES: De Roma ha salido, de su emperador
el italiano Augusto, la ley que mandó
que todo vasallo se ha de empadronar
VÍRGENES: A los trece días a Belén llegar.
 
PAJES: Un ángel del cielo anunció a unos pastores
que guarden con celo rebaños mayores
que en aqueste oficio velen sin cesar.
VÍRGENES: A los trece días a Belén llegar.
 
PAJES: En el mismo tiempo se vio en el Oriente
una estrella grande muy resplandeciente,
era, pues, un astro digno de admirar.
VÍRGENES: A los trece días a Belén llegar.
 
PAJES: Los tres Reyes Magos con esta señal
les muestra el camino que deben andar,
seguir a la estrella hasta se parar.
VÍRGENES: A los trece días a Belén llegar .
 
PAJES: Al llegar los Magos a Jerusalén
allí preguntaron por el nuevo Rey,
Herodes turbado, también la ciudad.
VÍRGENES: A los trece días a Belén llegar .

 

RELATO A CABALLO

 

MELCHOR: ¡Oh dolor! ¡Viaje perdido!
¿Qué ha sido de nuestra estrella
que guiados pues por ella
lejos de nuestra nación
concluye nuestra ilusión,
sin saber donde girar
ni al Redentor encontrar?
¿Qué hacer en este trance compañeros?
¿Seguiremos adelante o volveremos hacia atrás?
Reyes sin tropa nunca irán seguros y siempre
irán expuestos a caer en manos de sus enemigos.
 
GASPAR: No temas siervo querido, no temas,
que el que cumple con los preceptos de Dios
siempre irá seguro, y no irá expuesto
a caer en manos de sus enemigos.
 
BALTASAR: ¡Compañeros! Apeémonos de nuestros dromedarios
y entremos dentro a ver si hallamos
razón de ese Rey-Niño
que con tanto anhelo buscamos,
que guiados pues por Dios,
hemos de llegar a hallarlo.
 
AQUÍ SE APEAN DE LOS CABALLOS Y DICEN LOS JERUSALENITAS
 
1º JERUSAL: ¿Qué grupo de gente es aquel que se ve allí a la entrada de Jerusalén?
 
2º JERUSAL: No sé, no sé, parecen gentes principales.
Acerquémonos a ver, a ver qué gente es.
 
MELCHOR: La paz sea con vosotros Jerusalenitas.
 
1º JERUSAL: Y también con vuestras Majestades y con vuestros fieles siervos.
 
GASPAR: Decidnos, por favor, ¿cuál es el palacio del Nuevo Rey de los judíos?
 
2º JERUSAL: ¿Nuevo Rey de los judíos? ¡ca!, ¿Recién nacido?. No, viven equivocados, viven en un error.
 
BALTASAR: No vivimos equivocados, ni vivimos en un error, que el cielo nos dio aviso y no nos pudo engañar.
 
MELCHOR: Hacednos el favor de mostrarnos el palacio de vuestro Rey.
 
LOS DOS JERUSALENITAS: Con mucho gusto, señores. Éste es.
 
SE ACERCAN LOS REYES AL PALACIO DEL REY HERODES Y EXCLAMAN:
 
MELCHOR: Estos bellos obeliscos
que admiro en esta fachada
cierto estoy, pues no me engaño,
que están,
de algún rey en morada.
 
GASPAR: La estrella que nos condujo
desde el orbe cristalino
nos dice que mora aquí
a quien buscando venimos.
 
APARECE EL GUARDIA DEL REY HERODES.
 
GUARDIA DEL REY
HERODES: ¡Pie atrás, señores, pie atrás!
que el que ufano se atreva
a pisar estos umbrales
tendrá la muerte muy cierta.
 
BALTASAR: ¿Vive aquí el Rey de los Judíos
que es Príncipe de la tierra
por quien los Reyes de Arabia
caminamos tantas leguas?
 
PAJE: Aquí vive el gran Herodes
rey de toda la Judea
que sólo con oír su nombre
todas las regiones tiemblan.
 
MELCHOR: ¡Vive Dios a quién adoro!
que los camellos de Arabia
no temen al gran poder
de vuestro, augusto monarca.
 
Id y decid a vuestro amo
que sin temor ni arrogancia
queremos verle y hablarle
cosas de gran importancia.
 
HERODES DESDE LA PUERTA DICE:
 
HERODES: Qué ruido, qué confusión
de cajas, trompetas, bocinas
escucho en Jerusalén,
por esas plazas vecinas.
¿Hay alguna sedición
que amenace nuestra ruina?
 
PAJE: Tres reyes, señor, de Arabia
piden para hablar permiso,
si vuestra majestad
quiere escucharles, benigno.
 
HERODES: ¡Tres reyes! ¿cómo se entiende?
la Arabia será mía,
¿Qué piden o qué pretenden
esos reyes extranjeros
entre la gente judía?
 
¡Diles que entren!, ¡diles que entren!
De rabia estoy que reviento,
el pecho abrir se me quiere
el corazón me da vuelcos
y me rechinan los dientes.
 
PAJE: Pasen vuestras majestades
y veremos vuestros viajes.
 
LOS 3 REYES: A vuestra majestad
corteses, las manos besan
tres potestados de Arabia
país de riqueza inmensa.
 
HERODES: ¿Qué es, decidme, la causa
que tres reyes extranjeros
caminéis por reino extraño
por entre escarchas y hielos?
Vuestro viaje me da celos;
no me tracéis ningún daño
o algún alevoso engaño
en mi corte o en mi reino.
 
MELCHOR: No temas, Herodes grande,
quitaos esos recelos,
la causa de nuestro viaje
y el pisar hoy vuestro suelo
es el rendir vasallaje
a un niño recién nacido
que es Rey, es Dios,
es Ungido por la mano del Eterno,
es Rey de todos nuestros reinos
y ha nacido en tus dominios.
 
HERODES: ¡Nuevo Rey en mis dominios!
¡No será siendo yo vivo!.
 
GASPAR: Tú el mayor de los tiranos
tus trazas serán en vano.
 
HERODES: Pues, ¿quién os ha llevado la nueva
de estar ese nuevo Rey
en mi tierra de Judea?
 
BALTASAR: De la estrella los reflejos
que inundan la tersa esfera
dicen, pues, que en esta tierra
ha nacido aquel bosquejo
aquel tarazón de cielo
aquel perfecto modelo
de la celestial riqueza
que al Demonio da tristeza
y al pecador da consuelo.
 
HERODES: ¿Y Cuánto tiempo ha que ha nacido?
 
MELCHOR: Según lo anuncia el Divino
trece días no cabales
que traemos de camino.
 
HERODES: Y ¿En qué sitio o qué paraje
ha situado su morada?
 
GASPAR: No sabemos,
mas siguiendo el astro venimos
que dirige nuestro rumbo,
si nos lleva al cabo del mundo
allí iremos de contado
a sus plantas rendirnos;
ya traemos prevenidos
para ofrecerle aguinaldos.
Mirra ofrecemos al hombre
el oro al Rey poderoso
y al Dios de los serafines
incienso que es oloroso.
 
HERODES: Y ¿Por qué habéis venido
a hacer inquisiciones a mi corte, Príncipes?
 
BALTASAR: ¿Sabéis por qué?
Porque la tradición de nuestros mayores desde el Profeta Balán, nos tenía señalado que en el tiempo en que se viera una estrella en el aire, sería señal o indicio cierto de haber nacido el Rey tan deseado de las gentes. Y habiendo visto la estrella, hemos llegado hasta aquí, pareciéndonos que aquí hallaríamos fertilidad y certeza en el prodigio.
 
HERODES: Y esa estrella que se os ha aparecido en la Arabia, y ese astro que os ha arrastrado hasta aquí y que con tanto desasosiego os ha traído fuera de vuestras casas ¿han pasado muchos años desde que se os apareció, o es cosa de pocos días? Recorred vuestras memorias y decidme la verdad.
 
MELCHOR: Pocos días hace que la estrella nos dio el aviso.
 
HERODES: ¿Cuántos días hace que la estrella os dio el aviso?.
 
GASPAR: Sólo trece días hace que dejamos nuestros reinos.
 
HERODES: Pues, ¿cómo en tan pocos días habéis caminado tanto, siendo así que desde la Arabia hasta aquí hay más de mil quinientas leguas?.
 
MELCHOR: Mas no sé os haga dificultoso, porque nuestros dromedarios andan mucho. Por tanto, suplicamos a Vuestra Alteza, nos digáis el lugar destinado para su nacimiento, pues tenemos gran deseo de verle y adorarle.
 
HERODES: Pues, ¿quién os ha llevado la nueva a la Arabia tan distante, sin que se sepa en Judea que no es la gente ignorante?.
 
BALTASAR: Del cielo nos fue el aviso
admirable y elocuente,
una estrella sorprendente
de una luz extraordinaria
que apareció en el Oriente
al entrar aquí en tu corte
se ha ocultado de repente.
El motivo lo ignoramos,
Herodes, de ti esperamos
que si acaso tú lo sabes,
por favor nos lo declares.
 
HERODES: Yo nada sé de estas cosas
ni las he visto ni oído;
pero aquí en mi corte
hay sabios y doctores muy entendidos
que os podrán dar razón
de todos estos prodigios.
Voy a mandarles venir.
Ven corriendo siervo mío. (Llama al guardia)
Di a los sabios y doctores
que vengan sin más aviso,
que ahora en este momento
es cuando les necesito.
 
GUARDIA: Obediente estoy, señor,
y pronto a vuestro servicio.
 
VA CORRIENDO A LLAMAR A LOS SABIOS
 
GUARDIA: Sabios del pueblo escogido,
doctores de Israel, venid,
venid, que Herodes os llama
venid pronto y obedientes
que le hacéis falta en este instante.
Apresuraos, corred,
que si no llegáis a tiempo
el rigor de su ira
contra vosotros tendréis.
 
LOS DOS SABIOS MEDITAN
 
LOS 2 SABIOS: A vuestra majestad
nos presentamos rendidos
los doctores de Israel
obedientes y sumisos.
 
HERODES: Decidme, sabios del pueblo escogido,
doctores de Israel,
¿sabéis dónde ha de nacer el Ungido,
el verdadero Rey, Mesías,
y también llamado Cristo?.
 
SABIO 2º: Sí, lo sabemos de cierto,
el mismo Dios nos lo ha dicho
en su revelación santa
hecha por profetas antiguos,
que en la ciudad de Belén
cuna del Divino Niño,
el que arruinará los templos
donde se adoran los ídolos
quebrantando la cabeza
al dragón voraz nacido,
y reinará en Israel
por los siglos de los siglos.
 
HERODES: Decidme:
¿Lo habéis acaso leído
en las Santas Escrituras?.
 
SABIO 1º: Sí, Señor, lo hemos leído;
y en ellas está marcado
bien señalado y bien fijo
por el profeta Daniel
y Jacob que es más antiguo.
Daniel contó por semanas
semanas que han transcurrido.
Jacob dice que vendrá el Mesías prometido
cuando el cetro de Judá
no le tengan ya sus hijos.
Tú de Jacob no desciendes
luego el tiempo está cumplido.
 
HERODES: Decidme y ¿no habrá una señal grande
o algún estupendo prodigio
que manifieste a los hombres
que el Salvador ha nacido?.
 
SABIO 2º: Sí, habrá señales muy ciertas
habrá estupendos prodigios,
los ángeles bajarán
allá desde el cielo empíreo
a cantar al Rey sus glorias
en los más hermosos himnos
y a anunciar a unos pastores
que el Redentor ha nacido.
Estos irán presurosos
con sus pobres donativos
a adorar al Redentor
y ofrecerle sus servicios.
Unos Reyes extranjeros
vendrán con gran regocijo
a presentarle sus dones
con un amor exquisito,
¿quiere Vd. más?.
 
HERODES: No, ya me basta con eso
id para vuestro destino,
pues me habéis dejado satisfecho
en lo que os he pedido.
 
SE VAN LOS SABIOS Y SIGUE HERODES
 
HERODES: Supuesto, señores, que ya están Vds. enterados por las declaraciones que os han dado las escuelas, que la ciudad de Belén es la patria del Niño que Vds. buscan y en quien todos esperamos. Id en paz, id en paz, y adquirid noticias de él, si ha nacido o no, en estos días, que nada se os ocultará a vuestra diligencia; si le halláis, después de que le halláis hallado, reconocido y adorado, tendría por un gran servicio vuestro que volvierais por aquí a darme noticias de Él, pues yo también quiero adorarle y hacerle el homenaje debido, como quien nace Príncipe de todos y Monarca soberano.
 
LOS 3 MAGOS: ¿Belén está de aquí muy cerca?.
 
HERODES: Sí, cerca está. Si hace falta guía tomadla de aquí de mi casa la que os pareciese y de mi corte la que os diese gusto. Para mayor seguridad os proveeré de un salvoconducto.
 
LOS REYES: Gracias Alteza. Vamos muy agradecidos.
 
SE VAN TODOS Y APARECE DE NUEVO LA ESTRELLA
 
MELCHOR: ¡Oh! qué gozo compañeros,
que alegría sin igual
pues ya la estrella en el aire
se nos volvió a presentar.
 
GASPAR: Qué remedio tan crecido
en tanta necesidad
pues ya la guía del cielo
se nos volvió a presentar.
 
BALTASAR: Vamos a Jerusalén
a ver si hallamos razón
en donde y cuando ha nacido
ese Divino Señor
por quien andamos rendidos.
 
MARCHAN LOS REYES Y LOS PAJES
 
CANTAN LOS PAJES Y RESPONDEN LAS VÍRGENES:
 
PAJES: Herodes a los Magos
dice astutamente
seguid vuestras huellas
y sed diligentes
en buscar al Niño,
yo alegre adorar.
 
VÍRGENES: A los trece días a Belén llegar.
 
PAJES: Al salir los Magos
de Jerusalén
la estrella brillante
se muestra otra vez,
siguen su camino hasta se quedar.
 
VÍRGENES: A los trece días a Belén llegar.
 
AQUÍ SE ACERCA EL GUARDIA 1º
 
GUARDIA 1º: ¡Alto!, ¿qué viajes traen vuestras altezas por los dominios de mi señor?
 
MELCHOR: Venimos en busca de un niño recién nacido, Rey de los Judíos.
 
GUARDIA 1º: Aquí no tenemos más Rey que Herodes y preguntar por otro, lo tenemos por mucho agravio.
 
GASPAR: No os alteréis. Traemos salvoconducto del Rey Herodes, para buscarle en Belén y darle noticias de Él.
 
GUARDIA 1º: No me conformo con eso.
 
GASPAR: ¿Se conforma Vd. con esto?. (Le muestra un papel).
 
GUARDIA 1º: (Leyendo)
Según lo dispuesto
por su real majestad,
pasen los Reyes adelante
hasta llegarle a encontrar.
 
CANTAN LOS PAJES Y RESPONDEN LAS VÍRGENES:
 
PAJES: Sangre derramada de tiernos infantes
allí manifiesta y explica bastante
que al Hijo de Dios quisisteis matar.
 
VÍRGENES: A los trece días a Belén llegar.
 
PAJES: A adorarle llegan con mucha humildad
y unidos le ofrecen dones de piedad
oro, incienso y mirra para declarar.
 
VÍRGENES: A los trece días a Belén llegar.
 
PAJES: También le ofrecemos con mucha paciencia
la mirra preciosa de la penitencia
si morir queremos con seguridad.
 
VÍRGENES: Al fin de la vida la gloria alcanzar.
 
MELCHOR: Qué designios compañeros
son los que la estrella da,
ya que por sus movimientos
¿por ventura, será aquí
donde el nuevo Rey está?.
 
GASPAR: No, no debe de ser aquí,
pues es estrecho el local
y en un albergue tan pobre
no se debe de hospedar
la magnitud de un Rey-Niño
siendo Dios y hombre mortal.
 
BALTASAR: La estrella no se ha movido
volvamos a preguntar.
(SE ACERCAN AL PORTAL Y SIGUE BALTASAR)
Señora, ¿sabrá Vd. por ventura o tendrá noticia sobre en qué parte de estos barrios está profetizado que ha de nacer el Mesías prometido?.
 
VIRGEN: No lo sé, pregunten Vds. a los doctores de la ley, que ellos les darán razón.
 
VOLVIÉNDOSE ATRÁS EL REY DICE:
 
BALTASAR: ¡Oh! ¡Válgame el cielo! ¿Dónde se nos ocultará ese Rey-Infante?. Los magnates de la ciudad ya nos han dicho que no saben de Él, la estrella con su lengua muda nos demuestra que está aquí. La señora de la casa parece que nos lo niega, pues bien, volvamos allá con todo a hablarla que si es pobre, talle tiene esta mujer de suma reina y madre.
 
MELCHOR: ¡Hermosa Señora!, sabed que venimos de remotas provincias rompiendo incomodidades de caminos tan largos, en busca de un niño recien nacido, la guía que el cielo nos ha dado, nos demuestra que está aquí. ¿No nos haréis el favor de mostrarnos si tenéis algún hijo?.
 
VIRGEN: Un hijo tengo y no lo puedo negar.
 
GASPAR: Y ¿cuánto tiempo ha que ha nacido?.
 
VIRGEN: Sólo trece días hace que al Sol de Justicia del mundo se manifiesta.
 
BALTASAR. Y ¿nos haréis el favor de mostrarle?.
 
VIRGEN: Me place (Y LE DA EL NIÑO)
 
GASPAR: Y ¿cómo se llama este tierno infante?.
 
VIRGEN: Llámase Manuel, y si por otro nombre le buscáis, llámase Jesús.
 
TOMA AL NIÑO GASPAR Y DICE:
 
GASPAR: Seas dulcísimo Jesús mío, bien venido, para salud y remedio de los mortales. Ojalá todos supiéramos agradecerte tan sumos beneficios, pues os habéis humillado a experimentar miserias de esta vida, sólo por provecho nuestro. Mil alabanzas os den todas las criaturas y a vuestras plantas tributen beneficios, consagren rendimientos y rindan vasallaje, pues como a Dios y como a Rey visteis y os postrasteis a vuestro gusto, y son trazas vuestras nacer en esta pobreza y no en palacios suntuosos. No nos toca a los hombres escudriñar vuestros arbitrios. Serviros y amaros es lo que nos toca. Y a vos casta Señora, Madre-Virgen, planta de José y como tal aplaudida rosa de Jericó, tan deseado y tan buen fruto habéis dado, ¡Viváis lo que dure el mundo! ¡Bendita seas entre todas las mujeres!. Mil bendiciones os den los coros sagrados en fe al homenaje que habéis hecho a vuestro Hijo Santísimo, servir Señora, dones pequeños, que con corazón sencillo tributan vuestros afectos, pastillas de la Arabia ofrecen al Niño-Dios, el oro es el sol guía que ofrece al Rey, la mirra preservativa de su sepulcro.
 
GASPAR DEVUELVE EL NIÑO A LA VIRGEN
 
OFRECIMIENTO DE LOS REYES
 
(Los Reyes se despojan de las coronas para hacer las ofrendas)
 
MELCHOR: Yo el oro, Jesús te ofrezco,
pues como Rey superior
bajasteis del cielo empíreo
para nuestra salvación.
 
GASPAR: Yo el incienso os ofrezco
alto y poderoso Dios.
que sólo a Vos pertenece
este holocausto de honor.
 
BALTASAR: Yo la mirra os ofrezco
penitencia yo Señor
para que se verifique
que es por nuestra Salvación.
 
LA VIRGEN COGE AL NIÑO Y DICE:
 
VIRGEN: Niño hermoso. Ya como los Reyes te adoraron recibe mi cariño como el de ellos, pero pobre de mí, que me faltan el oro y el incienso para ofrecerte, aunque mi caridad y oraciones sean más que suficientes para cubrirlo. Lo que sí es seguro que hallaréis en mí es la mirra amarga para con Vosotros. Pero pare mío, yo os ofrezco mi corazón pero como si está lleno de espinas, mi alma como si está seca y sin flor alguna, mis sentidos como si están vaciados y son inútiles. Lo que sí os ofrece a Vos es muy agradable, es el corazón de vuestra madre amantísima que está lleno de fragantes lágrimas amorosas, su corazón encendido, recibidle padre de misericordia. Este corazón en nombre suyo, para que sirva de prenda segura para ir a la gloria eterna, la que todos esperamos. Amén.
 
SE ACUESTAN LOS REYES Y CANTA EL ÁNGEL
 
ÁNGEL: Reyes famosos de Arabia
que dejasteis vuestros reinos
y con humildad vinisteis
a adorar al Rey del cielo.
 
El que antes habéis traido
con alegría y contento
de gozo y de gracia lleno
también de paz y consuelo.
 
Levantáos presurosos
de vuestro profundo sueño
caminad a vuestra patria
por un camino diverso.
 
Sin ver al impío Herodes
traidor, rabioso y perverso
que al Dios que habéis adorado
quiere degollaros, el necio.
 
No, no contra Dios no hay acechanzas
ni valen malos intentos
que Herodes será oprimido
para siempre en los infiernos,
 
con todos los malechores,
¡qué horrores y qué tormentos!
Vosotros guardad la ley
que Dios os dará su premio.
 
que el Niño que habéis tenido
estrechado en vuestro pecho,
le llegaréis a gozar
por los siglos sempiternos.
 
Junto con los serafines
de los encumbrados cerros,
os anuncio esta nueva
de parte del Dios Supremo.
 
No volváis tres Reyes Magos
a Herodes con la respuesta,
dejaréis esos caminos
cogeréis por otras sendas,
y con esto concluimos
¡Dios nos dé la Gloria Eterna!
 
MELCHOR: ¡Gaspar! ¡Gaspar!
 
GASPAR: ¿Qué quieres Melchor?
 
MELCHOR: Por ventura ¿no has oído, al parecer, una voz angelical, manifestando los grandes prodigios que la Divina Providencia, nos tiene tan reservados para los que fielmente le sirven?.
Pues me ha dicho que no volvamos a nuestra patria por donde está Herodes, porque nos anda buscando para darnos muerte igualmente que al Niño-Dios.
 
GASPAR: Pues ¿sabes que lo mismo he oído yo?
 
MELCHOR: Llama a Baltasar.
 
GASPAR: ¡Baltasar! ¡Baltasar!
 
BALTASAR: ¿Qué quieres Gaspar?
 
GASPAR: Por ventura no has tenido la revelación que el factor de todo lo creado se dignó comunicarnos, que no volvamos a nuestra patria por donde está Herodes, porque anda buscándonos para darnos la muerte igual que al Niño-Dios?
 
BALTASAR: Pues ¿sabes que la misma revelación he tenido yo?. Ya que el Señor de todo lo creado se dignó comunicarnos el mal a que estamos expuestos, justo es que marchemos por diversos caminos despidiéndonos del Niño y de su Madre.
 
DESPEDIDA DE LOS REYES
 
REYES Y PAJES: ¡Adiós Virgen del Rosario!
¡Adiós Flor de Jericó!
pues nos vamos muy gozosos
de haber visto al Niño-Dios.
 
VÍRGENES: Id con Dios, Reyes de Arabia,
a vuestra patria querida
siempre irá en vuestra compañía
este Hijo de María.
 
REYES Y PAJES: Vámonos de aquí los Reyes,
sigamos nuestro camino
que la estrella guiadora
ya cumplió con su destino.
 
VÍRGENES: Id con Dios Reyes de Arabia
con la guía de los cielos
que llevéis felicidad
para entrar en vuestro reino.
 
REYES Y PAJES: Quédese con Dios Señora,
la del manto cristalino
échenos la bendición
que nos vamos de camino.
 
VÍRGENES: Id con Dios Reyes de Arabia
a vuestra patria ...
 
REYES Y PAJES: Quédese con Dios Señora
madre de consolación
y con tu mano derecha
échenos la bendición.
 
VÍRGENES: Id con Dios Reyes de Arabia
con la guía ...
 
REYES Y PAJES: Quédese con Dios Señora
madre de gracia y graciosa
pues venimos en tal día
en que floreció la rosa.
 
VÍRGENES: Id con Dios Reyes de Arabia
a vuestra patria ...
 
REYES Y PAJES: Floreció un lindo clavel
caída de grana toda
derramada por el mundo
un buen cristiano la atropa.
 
VÍRGENES: Id con Dios Reyes de Arabia
con la guía ...
 
REYES Y PAJES: Cristianos queréis saber
de Cristo y de sus banderas
con una cruz en los hombros
diciendo de esta manera.
 
VÍRGENES: Id con Dios Reyes de Arabia
a vuestra patria ...
 
REYES Y PAJES: Ya de haberos ofendido
Señor, me pesa muy bien
por vuestros preciosos dones
pedimos nos perdonéis.
 
VÍRGENES: Id con Dios Reyes de Arabia
con la guía ...
 
REYES Y PAJES: Quédese con Dios, Señora,
la del dorado clavel
hasta de hoy en un año
que nos volvamos a ver.
 
VÍRGENES: Id con Dios Reyes de Arabia
a vuestra patria ...
 
FIN DEL PRIMER ACTO
 
 
ACTO SEGUNDO
 
HERODES: ¿Qué se cuenta por las calles y las plazas y qué se dice de esos hombres que han venido del Oriente?
 
GUARDIA: Señor, toda la ciudad está llena de admiración y asombro, apenas se oye otra conversación que la llegada de los tres Reyes extranjeros. ¡Me ha llamado la atención! Se dice que ha nacido el Mesías, el Deseado de las gentes. Los sabios sacerdotes y doctores de la ley aseguran que es el tiempo de las profecías que anuncian su venida al género humano, y ya se han cumplido. Las setenta semanas de Daniel están al tocar su término y los hijos de Judá están gobernados por extranjeros y otras mil y mil razones dan las sagradas escrituras. Esto es, Señor, lo que se dice y oye en todas las calles, plazas y reuniones, no se oye otra cosa.
 
HERODES: ¡Bien! ¡Bien!, y ¿no habrá ido de aquí alguno a Belén, a ver si esos Reyes de la Arabia encontraron o no al Niño por quién preguntaban?
 
GUARDIA: Nada se sabe, pero probable es que sí haya ido alguno a Belén, porque el hecho es muy ruidoso, pero hasta ahora nada se sabe, o por lo menos no ha llegado a nosotros noticia alguna.
 
HERODES: Pues, id a Belén e informaos diligentemente y volvedme, con la mayor brevedad, con la razón que acerca de esto podáis adquirir.
 
GUARDIA: ¡Bien! ¡Bien!, y con gusto hemos de caminar.
 
VA CORRIENDO EL GUARDIA DONDE OTROS DOS GUARDIAS
 
GUARDIA 1º: ¡Señores! ¿no han llegado aquí unos hombres extranjeros con trajes de reyes preguntando por el nuevo Rey de los Judíos, cuyo nacimiento decían que les había sido anunciado por una estrella que les había servido de guía en el camino hasta llegar a Jerusalén?. Allí se les ocultó y ellos de aspecto amable y risueño visitaron a Herodes. Nuestro Rey Herodes mandó llamar a los sabios y doctores de la ley y les preguntó ¿dónde había de nacer el Cristo?. En Belén de Judá, le respondieron y a Belén les envió. Si han llegado o no, no me engañéis, decidme la verdad.
 
GUARDIA 2º: ¡Si, Señor! Aquí han llegado unos hombres extranjeros con trajes de reyes y con todas esas señales que Vd. dice, pero no fueron vistos ni oídos, no sabemos su paradero. Quiénes eran, no se puede adivinar, unos lo aseguran, otros lo niegan, no sabemos quién acertará, lo cierto es que en todas las calles y plazas más notables de Belén, en ninguna de ellas se hallan. Si están en Belén están ocultos, esto es señor lo que podemos decir en favor de la verdad.
 
EL GUARDIA VUELVE A PALACIO A COMUNICÁRSELO A HERODES Y DICE:
 
GUARDIA 1º: ¡Tras de que mi amo está que giba …!
 
PAJE: ¡Señor! ¡Señor!. Registré las calles y las plazas más notables de Belén y no hubo quién me diera razón de ese Rey-Niño, por quien preguntaban los Reyes árabes, no encontré ni supe de ellos otra cosa más que habían llegado a Belén, pero dónde se hospedaron, ni cuanto tiempo estuvieron, absolutamente nada se sabe.
 
HERODES: ¿Qué es esto? Parece que me hallo burlado con las cosas que se me dicen. ¡Deja! ¡Deja!, yo mismo en persona he de ir a Belén a ver si es cierto que ha nacido ese nuevo Rey … ¡Ministros! ¡Ministros! (CORREN LOS GUARDIAS). Mirad y registrad las calles y las plazas de Belén y dadme parte si halláis razón o vestigio de Él. ¡Ordenanzas! ¡Ordenanzas!
 
LOS TRES MINISTROS RESPONDEN A LA VEZ: ¿Qué nos querrá mi señor que tan deprisa nos llama?. Sin duda nos quiere preguntar por los tres Reyes de Arabia.
 
HERODES: ¿Qué habéis visto, qué habéis visto?.
 
MINISTROS: Nada, Señor, nada se sabe.
 
HERODES: ¡Bueno! ¡Bueno!. Esos Reyes de la Arabia, creo se han burlado y no se han atrevido a pasar por mi corte, ni ponerse en mi presencia. En ellos todo fue ilusión, todo fue un puro engaño, un sueño, volverán corridos a su país, llenos de confusión y vergüenza.
 
EL ANCIANO SIMEÓN TOMANDO AL NIÑO EN BRAZOS
 
Perdón Jesús mío
perdón e indulgencia
perdón y clemencia
perdón y piedad.
 
Jesús amable
Jesús piadoso
dueño amoroso
Dios de bondad.
 
Con esos rayos
de luz divina
ven e ilumina
mi ceguedad.
 
¡Oh! mi Dios-Niño
gracias os doy
por verse cumplido
lo que deseaba yo,
 
Y ahora Señor,
deja que vaya en paz
vuestro siervo,
porque ya vieron sus ojos
tu Salvador, tu Salvador.
 
MOSTRANDO EL NIÑO AL PÚBLICO:
 
Le veis, Este es el Rey de los reyes, el Deseado de las gentes, el anunciado por los profetas, el Divino Salvador. Le veis, Éste es.
 
CANTA EL ÁNGEL:
 
Y tú, José, casto esposo
amante y fiel compañero
de la mujer más hermosa
que ha creado el ser Supremo,
 
que es Virgen pura y es Madre
Madre del Divino Verbo,
levántate y coge al Niño
y con su Madre al momento
 
huye a Egipto y allí habita
hasta otra vez de nuevo
vuelva yo a darte razón
de que vuelvas a tu pueblo.,
 
porque si no el necio Herodes
de furor y rabia lleno
quiere degollar al Niño,
mas no logrará su intento.
 
y con esto concluimos
por los siglos sempiternos.
 
JOSÉ : ¡María! ¡María!
 
VIRGEN: ¿Qué quieres José?
 
JOSÉ: ¿Sabes qué me ha revelado un ángel en sueños?, que no volvamos a nuestra patria por donde está Herodes, porque el pérfido y cruel intenta degollara al Niño y a nosotros también si nos ponemos en su camino.
 
VIRGEN: Ea pues, vámonos para libertarnos de su poder.
 
CANTAN LAS VÍRGENES:
 
En Belén una niña
presura por su gracia
toda llena de dones
y de gracia adornada
 
Se arriman a una puerta
piden por Dios posada,
responden los de dentro
¿quién a estas horas llama?.
 
San José un pobre anciano
que trae en su compaña
una doncellita hermosa
pero bien ocupada.
 
Si traen dinero entren
y si no no hay posada.
Dinero no traemos
solo que un real en plata.
 
Esa es poquita moneda
váyanse para otra casa.
San José se afligía
la Virgen le consolaba.
 
No te aflijas José,
no te aflijas por nada,
¿qué más consuelo quieres
que el hijo de tu compaña?
 
que es Rey de cielos y tierra
y Redentor de las almas
vámonos poquito a poco
pisando en nuestras plantas,
 
hasta la gran Judea
de aquellas tristes montañas
donde dio al mundo María
un Niño con su gracia.
 
Ya se tocan violines
ya se tocan guitarras
ya se tocan trompetas
y música redoblada.
 
Quédense con Dios todos
los de la casa santa
hasta de hoy en un año
que a Dios demos las gracias.
 
GUARDIA 1º: ¡Señor! ¡Señor! un hecho muy ruidoso y notable acaba de suceder en la ciudad.
 
HERODES: ¿Qué es? ¿Qué es?
 
GUARDIA 1º: Una mujer se ha presentado hoy en el templo a cumplir la ley de la purificación y llevaba en sus brazos un niño hermosísimo en extremo. El venerable anciano Simeón, bien conocido en la ciudad, le ha cogido en sus trémulas manos y ha exclamado en voz alta que aquel es el Mesías, el Rey de los Reyes, el Anunciado por los profetas, y una viuda con más de ochenta años ha entonado con Simeón la alabanzas a aquel Niño, de quienes todos confiesan y aseguran que es Dios.
 
HERODES: No, para que este Rey-Niño no sea Príncipe de la tierra, ni monarca soberano, es preciso que muera, morirá, aunque supiera yo, ser interrumpido por aquella vil centella, si todas glorias que nuestros sabios sueñan en el porvenir. ¿Qué importa que ellos sean esclavos después de mi muerte, se ellos han pronunciado mis glorias, ajado mi nombre y renegado de mi política. Jesús y esos Reyes de Arabia, me han venido con la nueva; sin duda esa estrella …, y si ese astro les ha guiado por otro camino … soy perdido (SALE FUERA DEL PALACIO) Soy el desprecio de todos, los reyes árabes se han burlado de mí, cuando creía yo que habían sido engañados. Me quitarán mi cetro y la corona que tan injustamente he usurpado, voy a ser el escarnio y oprobio de todos, pero las calles y plazas de Belén y sus inmediaciones han de quedar empapadas en sangre humana. Si ese Cristo está profetizado, si ese verdadero Rey-Mesías que se espera es cierto que ha nacido y esos príncipes extranjeros le hallan y le adoran soy perdido!. Mi corona queda por el suelo (TIRA LA CORONA) y acaba toda mi omnipotencia. Que, aunque tengo al César de mi parte y a muchos ejércitos de príncipes nobles, al saber que ha nacido ese nuevo Rey-Mesías, titubearán todos, aún los más allegados, todos me negarán su obediencia y cuando mis propios hijos hoy se han echado contra mí y han ido a acusarme a Roma ¿qué puede esperarse de extraños?, así, una de dos, o desceñirme de laureles o prevenirme de remedios o cargarme de venganzas o hacer rostro a la fortuna o desamparar la corte o si no dejar el mando. (TIRA LA ESPADA). Pero ¿qué temo yo que haya nacido o no ese Rey rapaz cuando a fuerza de batallas gané yo de Jerusalén los altos muros?, y a fuego y a sangre puse a mis pies las mayores plazas de Judea. Pero ¿qué temo yo?, ¿haya de poder ese Rey-Niño más que yo y a cuántos escuadrones como venció mi mano?. ¿Por qué desmaya mi valor?. Pero no nos dejemos a la confianza, porque un rey por pequeño que sea y pobre que parezca, hace temer a la justicia. El quitar el estorbo es lo que importa, atarle a punto los pasos es lo que conviene, si es que ha nacido en Belén y los reyezuelos no me han venido con la nueva no hay sino matarles luego, al punto, pues, aunque aquella ciudad quisiera defenderle, con facilidad puedo yo pasarles a cuchillo. ¿No es el César el que me dio a mi la corona?.
 
PAJE: ¡Sí, Señor!
 
HERODES: ¿No tengo yo al romano imperio de mi parte?
 
PAJE: ¡Sí, Señor!
 
HERODES: Pues por estragos que haga en defenderla, todo me será muy bien contado, y aunque convierta en cenizas a Palestina, no me han de hacer cargo de ello (DESDE EL PALACIO GRITA …) ¡Ministros! ¡Ministros! Id a Belén y degollad a todos los niños de dos años para abajo.
 
LOS GUARDIAS ACOMETEN CONTRA LOS NIÑOS.
 
GUARDIAS: ¡Señor! ¡Señor! los niños lloran, los padres se acongojan y no quieren obedecer.
 
HERODES: ¡Adelante, ministros, adelante¡ No hay que hacer caso de llanto de niño ni congoja de mujer. ¡Muera aquí ese Rey-Niño! ¡Muera aquí ese Cristo! ¡Muera!. Y con mis propias manos le he de quitar la vida. Y a esos Reyes de Arabia yo les daré las albricias que se merecen, yo les daré un buen hallazgo dándoles la muerte, pues si piensan volver a sus tierras con las nuevas, están equivocados, pues ha de quedar ejemplo de mi castigo y el blanco de mi rigor … mi espada bañada en sangre.
 
CONTRADICIENTE: ¡Pero Herodes! Tú ¿qué hiciste? ¡Pero Herodes! Tú ¿qué has hecho? ¡Oh! Rey cruel, has hecho víctima a los más inocentes de Belén dejando bañada en sangre la ciudad y sus contornos, ¡matanza la más horrorosa!. Has matado más de catorce mil niños, que han sido degollados y segados como botones de rosas, que al abrir sus capullos los has asesinado. La sangre que corre hoy por las calles y las plazas hacen al hombre de más duro corazón llorar; al oír los clamores de los padres, los alaridos de las madres, los llantos de los hermanos y gritos de los parientes se oscurece el sol y a ti, ¡oh rey cruel! ¿nada te sobrecoge?, ¿qué será de tu pobrecita alma? caerá en manos del dragón infernal y tu cuerpo comenzará a pudrirse y a brotar por todas partes un hormigueo de gusanos que cebados en tu carne medio podrida, te comerán vivo ¡vivo! y tus dolores serán tan crueles, que ni tu mujer ni tus hijos podrán soportar el hedor y hediondez que de tu cuerpo saldrá, serás condenado para siempre al fuego eterno. Fementido Herodes, rey asesino, ambicioso, sacrílego y embustero, ¿por qué temes la gran nueva que hoy te han comunicado los magos? Nueva que a ti solo te entristece y a todo el mundo da alegría. ¿Por qué surcan tu frente tan profundas arrugas y cargas tus intenciones con tan malas ideas? Se oscurece sin duda esos indicios de un delicioso temor que te rodea de plano. Confesamos todos y gritamos todos que no te place, pues ella sólo te obliga a discurrir en verdad de tu elevado puesto. Bambolea desgraciado de la más borrascosa tempestad.
 
HERODES: Pues ¿quién eres tu para pelear contra mi, teniendo yo todo el ejército a mi mandato? ¡Calla! ¡Calla! y no vengas a insultarme con blasfemias y amenazas, pues si tu no eres más que uno de la parte de esos advenedizos, de esos negros que vienen hoy preguntando por el nuevo Rey de los judíos ¿Podrá darse más burla que a un hombre como yo se le hable de este modo? Pues quién hay que pueda sufrirlo y no haga mil locuras? ¡Vivan los cielos sagrados! que ha de costar esta burla más muertes y estragos que se hayan conocido en el orbe. Si es que le han hallado y por no venir aquí se han ido por otro camino, yo me los buscaré entre regueros de sangre, la mayor matanza he de intentar que se haya visto en historias, pero para que ningún embustero se libre de la muerte no ha de quedar en Belén y comarca niño que no me la pague. Si es adagio común que han de pagar inocentes lo que deben culpables, sólo mi rigor se ha de ver muy bien cumplido y en mi igualdad se ha de ver el non plus ultra, y mientras yo viva no ha de haber más rey que yo, a pesar del mundo entero y para no andar cada día en estos sobresaltos, yo agotaré la sangre macabea, sin que quede en su estirpe quien pueda aspirar al cetro.
 
CONTRADICIENTE: ¡Oh! ¡Rey ingrato y perverso! ¿Por qué temes verte despojado del cetro y últimamente tan descontento?. A todo el mundo tienes engañado. Deja el mando sin tardanza, que tú no eres el ungido por el Señor, ni el elegido por el pueblo, tú no has sido mas que el afortunado que has tenido la osadía de presentarte hoy aquí haciendo el papelón de hipócrita, vomitando por esa boca, blasfemias y amenazas contra el divino niño. ¿Qué aceptación esperas tener ante todos tus vasallos?. Ninguna, para el caso, sólo un puñado de cortesanos y cobardes son los que tienes a tu favor. Contra ti tienes a todos que a cada paso te están insultando; los doctores de la ley y tus entusiasmados discípulos, en una palabra, contra ti los tienes a todos y ninguno a tu favor.
 
HERODES: Pues, ¿quién eres tu para venir aquí, a mi palacio, a insultarme de este modo?. Si ese hijo de David no es más que un vil-pinel-atalia y esa vil mujer no ha conocido más que un niño en la cuna de la mortandad de la familia de David, a ese Rey-Niño le he de quitar yo la corona y la vida, pero yo procuraré de no olvidar nada. ¿Pero dónde se ha de ocultar ese Rey-Niño, a quién proclaman los astros, y envían a los magos a las puertas de mi palacio?. A esos insolentes sátrapas. Será un siglo profetizado por Jacob o serán puros sueños de astrólogos, pero no importa, es preciso cerciorarse.
 
CONTRADICIENTE: ¡Oh rey infesto y malvado, Herodes! ¿tendrás valor para ejecutar contra el Divino Niño tantas blasfemias y amenazas y tantos daños y estragos como intentas ejecutar? Concluye con lo que te digo; y razónalo antes de que te pase con la punta de mi espada y con mi lanza corte todos tus bríos y quedes hecho ceniza, mal hablado, tu poder será abatido; tu orgullo será oprimido, tus crímenes serán castigados y tú serás destruido con una muerte rabiosa y desesperada y arrojado a las profundas llamas.
 
HERODES: Ya se cumplió mi deseo. Ya está todo ejecutado. Ya he degollado los niños de dos años para abajo. Ya recibió mi corazón una profunda alegría porque se cumplió mi deseo. Ya he derramado la sangre de ese rey rapaz que proclamaban los hebreos. Ya vengué la traición de ese rey Mesías que me quería quitar la corona y destruir mi reino. Peor, sí temo, que si de catorce mil niños degollados no he encontrado al que deseaba … ¡soy perdido¡ pero, ¿cómo será posible se haya librado de manos de mis vasallos? Pero, ¿dónde se ha de ocultar ese Rey fingido por los astros que amenazaba mi reino con tanta fuerza y esos reyes de la Arabia buscaban con tanto cuidado? Pues, ¿qué creían ellos, que no le había de encontrar y darle muerte, teniendo yo al romano imperio de mi parte y a cuantos escuadrones como venció mi brazo?. Pues, ¿por dónde le vino la corona a ese reyezuelo para destruir mi reino? Algún sueño de astrólogo o de mujer diciendo que era verdadero rey de los judíos o fingido por los reyes extranjeros de la Arabia. Pero, sólo temo que llegarán a adorarle y a hacer creer al pueblo en su venida. ¿Cómo se fueron de mi palacio sin darles la muerte fingiendo embustes y engaños? Pero, ¿cómo podré yo creer que siendo Rey de Reyes naciera en un portal y no en palacio suntuoso? Pues no, no hay que dudarlo, ese Rey fue fingido por los Reyes extranjeros y pusieron a esa mujer para destruir mi reino. Pero mientras viva no ha de haber más rey sobre la tierra que yo.
 
CONTRADICIENTE: ¡Oh rey!, ¡el mas injusto de la tierra! ¡Tu poder delante de Dios,
será acusado! ¿Por qué te alegras de tanto mal como tus potencias han causado? ¿Por qué has derramado tanta sangre? ¿Qué situación esperas tener ante todos tus vasallos? ¿Por qué persigues los pasos de ese nuevo rey que nos ha venido? ¿Por qué has querido derramar la sangre de los tres Reyes de la Arabia, que venían a adorarle con tanto cuidado? ¿Cómo creías tú, Herodes, que se te iban a escapar sin quitarles la vida? Pero un ángel del cielo les anunció como nos avisará a ti y a mí para la muerte. No quiero decirte más. ¡Oh rey infesto y soberbio!, sólo con lo que te digo, te basta bien; tu poder será abatido y disminuido, tu orgullo será oprimido y tus crímenes serán castigados con una muerte rabiosa y desesperada.
 
HERODES: ¡Retírate! ¡Retírate! insensato, que faltas a mi derecho y autoridad, pues si quieres que descargue contra ti todo el rigor de mi ira para todo hay lugar.
 
CONTRADICIENTE: ¡Oh rey ingrato! Mandas y dices que me retire, vanas son tus
fuerzas y cobardado te veas. Sal, sal al campo, y aquí nos batiremos cuerpo a cuerpo y brazo a brazo (CHOCAN LAS ESPADAS). Yo quedaré vencido de ti, pero iré diciendo, ¡Muera, sí, ese rey Herodes!. ¡Viva, sí, ese Rey Niño! ¡Oh gloria de los ángeles! El glorioso San José nos acompañe en la tribulación y la Reina Soberana nos dé parte en su honor, y ese Divino Niño, derrame sobre nosotros sus bendiciones para que un día podamos verle y adorarle en las eternas mansiones de la Gloria, la que todos esperamos. Amén.
 
HERODES: ¡Tuyo es el mando!; yo me voy a mi palacio a recobrar mis honores y disfrutar de mis habilidades.
 
De hoy en un año, señores.

F I N

 

3.- MARCHA PARA TODOS

 

Cantan todos los personajes del Auto. Marchan encabezados por el Ángel.

En las alturas del efímero cielo
de donde el Verbo se dignó bajar
serán cantadas por siglos eternos
las alabanzas al Dios inmortal.
 
Aquí en la tierra donde el Rey Supremo
su bella imagen quiso colocar
cese la guerra cruel del averno
reine tranquila por siempre, la paz.
 
El dragón envidioso y fatá
huye corrido, arrojado y vencido
por el don que salió de Judá.
 
Loor te damos bendición y gloria
y te adoramos con gran humildad
mil y mil gracias te damos rendidos
por tu gran gloria y gran majestad.
 
Dios de amor, de caridad sin par,
de mansedumbre, bondad y clemencia
que al pecador has venido a buscar
que al hombre que quiere el cielo le da.
 
Las bendiciones gracias y alabanzas
que todos juntos te podamos dar
no son bastantes por más que se aumenten
para su gloria poder explicar.
 
Porque veis al Rey celestial
Rey poderoso que al mundo has venido
a destruir el poder infernal.
 
Cielos y tierra tu poder publican
tu ciencia inmensa hacen admirar
"fiat" dijisteis y todas las cosas
fueron creadas sin dificultad.
 
Resonó tu palabra eficaz
y de la nada salieron los seres
que ahora publican tu paternidad.

 

- F I N -

 

FINIS CORONAT OPUS

 

A. M. D. G. et B. M. V.